domingo, 7 de febrero de 2010


En días como hoy me apetece ponerme una de esas historias que te han encantado y llenar tus ojos y tu mente de ellas y no pensar en más por un rato. Hacer palomitas en casa y hacerme un ovillo en el sofá. Es que los domingos son extraños, me lleno de esa inquietud desde por la mañana y se va hinchando a lo largo de las horas hasta que se hace difícil permanecer mucho rato en la misma habitación. Echo de menos los fines de semana que tenía antes, ahora me parecen desdibujados. Necesito como esas canciones, tardes de domingo raras y astrománticas, y a tí, te quiero a ti otra vez.


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